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Piensa antes de criticar a un futbolista

Sports

Cuando vemos a los futbolistas sobre el terreno de juego siempre pensamos que tienen una vida envidiable. Grandes sueldos, coches de lujo esperándolos en el parking del estadio y la fama de ser los mejores en nuestro deporte favorito. Sin embargo, a veces están en el centro de una diana mediática capaz de acabar con cualquiera, y es que las críticas en el mundo del fútbol, al parecer, no se llevan nada bien.

Las consecuencias de la crítica

Hace tan solo unas semanas, el Real Madrid ponía fin a su participación en la Champions League, en la Copa del Rey y perdía casi todas sus opciones de ganar La Liga. Todo ello con unos 7 días de diferencia; un golpe durísimo que ha levantado críticas en todos los sectores futbolísticos.

Por supuesto, la prensa y los aficionados han sido los más duros, pero lo más curioso de todo es que un miembro del propio Real Madrid levantó la voz para señalar a algunos profesionales como Kroos o Casemiro. Quien hizo las críticas no fue otro que Álvaro Benito, antiguo jugador del conjunto blanco y que, hasta el momento de realizar los comentarios, era entrenador en uno de los equipos de juveniles del conjunto blanco.

¿El resultado? Un fulminante despido por motivos que nada tienen que ver con lo futbolístico y sí con cómo se toman las críticas dentro de los vestuarios profesionales. Pero lo que queremos mostrar aquí no es tanto esa apariencia aislada que muestran los futbolistas ante las críticas y sí la forma que tienen de encajarlas, y es que hay pruebas suficientes para comprender que, en muchas ocasiones, se está haciendo un daño irreparable a jóvenes que solo están participando en un juego.

¿Se critica demasiado a los futbolistas?

No queremos andarnos con rodeos; la respuesta es sí. Muchas estrellas han deseado ser despedidas y abandonar el fútbol o incluso han llegado a solicitar el traspaso a otro club por no soportar el ambiente de la grada o de los medios.

Para muchas cosas, el fútbol ha dejado de ser algo racional. Mueve miles de millones, levanta pasiones y, por supuesto, sus protagonistas tienen un estatus y un reconocimiento que ya querrían para sí políticos, científicos o cualquier otra persona con mucha más responsabilidad.

Si lo pensamos fríamente, el futbolista no es más que un joven al que se le da bien un deporte. ¿Cobran mucho? Por supuesto, pero esto no es ni algo que ellos impongan ni, por supuesto, una justificación para someterlos a las críticas más despiadadas; críticas que en ocasiones llegan a la descalificación personal y la mofa pública.

Basta con hacer un sencillo juego de imaginación para tener la certeza de la presión que sienten los profesionales del fútbol. Si haces una apuesta al blackjack online y pierdes una cantidad de dinero cualquiera, ¿te gustaría que por la mañana los medios te ridiculizaran o criticaran tu forma de jugar olvidando todas las veces que sí has ganado? Seguro que no. Y es que, aunque seas profesional, siempre hay días mejores y otros peores en el trabajo, lo mismo que les sucede a los futbolistas.

André Gomes declaró sufrir de ansiedad desde que llegó al Barça. Fuente: Catherine Kortsmik

Los casos más dramáticos

Como veíamos, Benito lanzó duras acusaciones contra los futbolistas sin pararse a pensar lo que podrían estar estos sufriendo. La mayoría de las veces no nos enteramos, pero se calcula que en torno a un tercio de los jugadores profesionales padecen cuadros de depresión y ansiedad, todo ello como fruto de las críticas y la presión a la que están sometidos.

Hay casos que han saltado a la fama y que sirven para saber que esta es una realidad para nada despreciable. Por ejemplo, hace unos años, el jugador del Barça André Gomes señaló que estaba bajo tratamiento por un cuadro de depresión que había desarrollado desde su fichaje por el club catalán.

Gomes fue criticado desde el momento uno por no adaptarse al juego blaugrana y por haber sido un fichaje demasiado caro. Todo acabó con su traspaso al Everton, club de menor exigencia que el Barcelona y en el que parece haber recuperado la alegría de jugar.

Un caso mucho más dramático es el de Enke. El portero alemán, que militaba por entonces en el Hannover 96 y había pasado incluso por el Fútbol Club Barcelona, se suicidó arrojándose a las vías del tren en 2009, lo que destapó que padecía problemas de depresión desde el 2002.

La presión de los entrenadores, las críticas y pitidos desde la grada y el ensañamiento de la prensa en general eran cosas que el alemán reflejaba en un diario que él mismo llamaba la “depre-agenda”, algo tan triste como real que muestra la vida oculta que muchos futbolistas llevan tras la apariencia de lujo y desenfado que muestran.

Tan dramáticos como el caso de Enke hay pocos, pero sí hay muchos del estilo de André Gomes. Per Mertesacker, defensa de la selección alemana en más de un centenar de ocasiones, llegó a decir que prefería que no lo convocaran para no jugar e Iván Campo mostró el mismo comportamiento cuando defendió la camiseta del Real Madrid.

Hay otros muchos, aunque el silencio en torno a estos casos sigue siendo la tónica habitual en un deporte en el que se puede pasar de héroe a villano en tan solo 5 segundos.

¿Debería haber más casos como el de Álvaro Benito?

Lo que queremos plantear aquí es si las críticas a los futbolistas deberían tener consecuencias para quien critica y no gozar de una impunidad total como es habitual. La respuesta es que la situación mejoraría mucho, y es que, a fin de cuentas, los que levantan la voz en los medios de comunicación son los que crean un clima de crispación a veces insoportable para el profesional del balón.

Es posible que todos, aficionados y prensa especialmente, estemos sometiendo a jugadores que no superan en muchos casos los 20 o 25 años a una presión que es impropia de un deporte. Esto, además, va en contra de los intereses del espectáculo que todos queremos ver, y es que casos como el de Mertesacker, Enke o André Gomes impiden que los futbolistas lleguen a dar su mejor versión privándonos de ese deporte que tanto amamos.

Pero también hay que valorar el daño que se hace a personas concretas. El caso de Álvaro Benito vuelve a ser aquí de utilidad. Si nos remontamos a tan solo unos meses atrás en el tiempo, los mismos jugadores que fueron duramente criticados por el exfutbolista se encontraban levantando su tercera Copa de Europa consecutiva, algo que nadie había conseguido hasta el momento.

Entonces, ¿no merecen los profesionales una mayor comprensión por parte de analistas y aficionados? ¿No es lógico entender que es imposible mantener siempre el mismo estado de forma? Todo ello parece más que razonable para no jugar con la salud mental de los profesionales.

En definitiva, bajo los focos del fútbol se esconde una realidad de depresión y ansiedad que a veces no podemos ver, una realidad que ensombrece la vida de muchos talentos que podrían regalarnos grandes alegrías en forma de goles, pases, entradas o paradas espectaculares y que, por desgracia, se pierden en un mar de dudas como consecuencia de las críticas que reciben al menor error en un partido.

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